Es muy pequeño y está lastimado, pero insiste en jugar con los más grandes

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Cuando este cachorro de boxer fue rescatado, pesaba 2 libras y no estaba creciendo lo suficientemente rápido.

Ahora, observa cómo el bebé Stanley decidió que iba a jugar con sus enormes hermanos de crianza sin importar qué.

¡Y poco a poco se convirtió en un chico grande y ruidoso!

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Stanley, como le puso de nombre Rick al perrito que iba a rescatar, era muy pequeño.

Cuando lo llevó al veterinario, le diagnosticaron que iba a tener problemas para crecer, además le faltaba un pedazo de su hocico.

Además de lo anterior, tenía deformidad en sus piernas, por lo cual no podía caminar, o más bien, caminaba con dificultad.

Pero esto no fue un delimitante para toda la vida y la energía que Stanley podía tener por delante.

Su dueño, decidió ponerle correctores en sus piernas por ciertos lapsos de tiempo, con lo que tuvo gran éxito.

Y hasta esta parte de la historia, todo era excelente en la vida de esta familia perruna.

Rick, se preocupaba un poco porque Stanley siempre quería estar con los más grandes. Temía que lo lastimaran.

Y que el proceso de crecimiento se viera afectado por alguna lesión, pues los perros más grandes eran muy bruscos.

Pero Stanley insiste en ello, sin correr ningún tipo de riesgo, pues esta actividad lo hacía feliz.

Al llegar a su casa, Stanley conoció a Diamon, otra mascota de raza boxer que tenía Rick.

Desde aquel momento inició una amistad, una verdadera amistad.

Desde aquel día, han sido inseparables, al menos por parte de Stanley que siempre busca el juego de su hermano.

Para él todo es divertido, aunque no tanto por el lado de su hermano, sin embargo, Dimon sigue su juego.

Hoy, la discapacidad de Stanley está superada y es el perro con más vida de toda la casa.

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